martes, 17 de mayo de 2011

Una visión de Colombia desde Argentina

Me veo penosamente identificado con Hayden White cuando dice que toda comunicación es fallida y toda visión que pueda uno dar sobre "el mundo"- sea lo que eso signifique- está sesgada por la ideología. Lo que pueda acá decir sobre la "realidad" "colombiana" será no más que un cuento con moraleja, sobre personajes y acontemiemientos estereotipados, formado de mis propios odios y amores. Hecha la salvedad, blindado por ese remordimiento, vamos entonces.

Hace ya diez meses, Agosto 7 de 2010, se posesionó en Colombia un nuevo jefe de Estado, Juan Manuel Santos, tras dos períodos presidenciales -2002-2010- de Álvaro Uribe. Pese a un clima previo de favoritismo del candidato opositor, Antanas Mockus, Santos se impuso ampliamente en segunda vuelta de las elecciones, en nombre del partido y las políticas de su antecesor.
Sin embargo, lo que se percibe desde los medios de comunicación en estos diez meses, es que el nuevo gobierno está implementando la agenda de la oposición. Parecería que esuviéramos ante un gobernante que se hizo elegir como continuador de una ideología reinante de derecha, para actuar bajo los preceptos y reivindicaciones del la izquieda. Habría que ver si existen antecedentes de ésto en América Latina u otros paises. Había que ver antes si ésto es cierto.


Es en los sectores de la Justiciay las Relaciones Internacionales donde se ha comenzado a notar el cambio de agenda. En efecto, Santos ha restablecido relaciones diplomáticas con Venezuela, en un tono de extrema cordialidad (llamó al presidente Chávez "mi nuevo mejor amigo"). Además convino compartir con ese país la presidencia de Unasur, que dejara Néstor Kirchner, nombrando en el cargo a una funcionaria miembra del partido izquierda: Maria Emma Mejía, del Polo Democrático. En el campo de la Justicia, Santos ha dado vía libre a la actuación de la Corte Suprema y la Fiscalía en procesos que involucran gravemente a funcionarios, militares, políticos y empresarios cercanos al gobierno Uribe. Asimismo, ha propuesto una ley de reparación a las víctimas que parte del reconocimiento del "conflicto armado" que ha vivido Colombia en los últimos 30 años.

Este aparente viraje político e ideológico ha desconcertado a casi todos los protagonistas y opinadores de la política nacional. Mientras para la derecha uribista hay una traición que pone en riesgo la victoria de la patria sobre el terrorismo, para la izquierda opositora el gobierno de Santos es un engaño de la clase dirigente para lavarse las manos, salvagardando su poder y legitimidad, ante el desastre humanitario y social que vive Colombia, del que han sido directa responsable y beneficiaria.

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